sábado, 25 de diciembre de 2010

COLABORACION DESDE ESPAÑA


HOJA DOMINCAL Nº 36
Por: Fernando Villarreal Zavala


AÑO NUEVO EN ESPAÑA.- La celebración de la noche vieja en España, tiene marcadas diferencias con los festejos del año nuevo en Perú. El 31 de diciembre, en casi todas las ciudades hispanas, la gente se vuelca a las plazas para recibir el nuevo año, lo hacen llevando racimos de uvas y botellas de cava y otros licores. La Puerta del Sol de Madrid, es el lugar más tradicional para celebrarlo. Allí, a partir de las 10 de la noche, se congregaran miles de personas, enfrente al edificio de la presidencia de la Comunidad madrileña, en cuya parte superior hay un enorme reloj, que a las 12.00, con el repique de doce campanadas, anunciará el nacimiento del 2011, en medio de la desbordante algarabía del público, que será trasmitido en directo por todas las cadenas de televisión. Hombres y mujeres, después de comer sus doce uvas, cantarán, bailarán y beberán al compás de la música de orquestas y bandas. Ni antes ni después se revienta un producto pirotécnico (petardos, bombardas, cuetes, etc.), tampoco se queman muñecos elaborados con telas y cartones, como si ocurre en el Perú. Y el color amarillo de la buena suerte, en España es reemplazado por el rojo; las prendas íntimas, las vestimentas, las flores y globos son rojos.

EL PADRE “CHIQUI” EN MADRID.-El sacerdote español Juan Ignacio, más conocido en El Agustino como el padre “chiqui”, estuvo por estos días en Madrid. Llego acompañando a los menores Ronaldo Jesús (12) y Luis Moscoso (13), quienes conjuntamente con el chileno Bryan Bastian (13) entrenaron con el equipo infantil B del Real Madrid y recorrieron las instalaciones del estadio Santiago Benabeu. El viaje se concretó gracias a las gestiones realizadas por la Asociación Martín Luther King, dirigida por el padre Juan Ignacio, con ENDESA y la Fundación Real Madrid, instituciones que promueven este tipo de cooperación a favor de chicos con aptitudes para el fútbol, recurriendo a la practica del deporte como medio de formación de valores.

El padre Juan Ignacio no desaprovechó la ocasión para exponer la situación de los jóvenes en El Agustino. “Los pandilleros son sus vecinos y ellos mismos lo serían quizá en un tiempo breve, porque lo encuentran en la calle donde cada día hay drogas y violencia. Nosotros nos esforzamos por liberarlos, abriéndoles un camino a través del deporte”, señaló.

SZYSZLO: “YO VI LLORAR A MARIO”.- Con motivo del llanto de Mario Vargas Llosa, producido al momento de mencionar a su esposa Patricia en su discurso de agradecimiento por la concesión del premio Nobel de Literatura, pronunciado en el Instituto Cervantes de Estocolmo – Suecia; su entrañable amigo Fernando Sziszlo, renombrado escultor, hizo la siguiente revelación:

“Yo vi llorar a Mario dos veces y lo hizo a lágrima viva. Una vez fue cuando murió su madre, a la que él adoraba. Fue hace una década, ella estaba en la clínica San Felipe de Lima y Mario se acercó a la habitación de la que salía su tío Pedro, médico, quién le dijo: “Tu madre murió, Mario”. Y ahí, aquel que fue Marito para ella y Zavalita para la mitología que él empezó a crear, prorrumpió en un llanto prolongado y tristísimo. La otra vez fue cuando murió su amiga la poeta Blanca Varela, hace dos años, a la que quería con la pasión de un lector fieramente humano. Mario, llegó, la vio, y se rompió. Mario no pudo más. Era un llanto extrañísimo, el llanto más dramático que he visto en mi vida”.

MENSAJE.- Mis mejores deseos de prosperidad en el 2011. Iniciemos el nuevo año consciente que el mundo globalizado y competitivo en que vivimos, nos exige mayores compromisos. Compromiso de un trabajo colectivo efectivo y de esfuerzo común para materializar nuestros objetivos y conquistar nuevos horizontes. Feliz año y abrazos.

Valencia, diciembre 26 del 2010.

Nota de Redacción.- Reinventarse es la única fórmula para mantenerse vigente y estar a tono con la vertiginosa evolución tecnológica de los tiempos. En ese orden, Hoja Dominical saldrá en su próxima edición con un nuevo formato.

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